¿Podrían
visitar nuestros alumnos la exposición "Recuerda tu mío" de Elena
Vicente Herranz?
La
visita didáctica a las exposiciones.
“El niño tiene que aprender jugando, pues el
juego debe ser para él el ejercicio de múltiples experiencias y actividades, de
descubrimientos y hallazgos, de conocimiento de las cosas y de sí mismo, de
iniciación a futuras empresas, estudios y el despertar de su personalidad. Por
eso todo aquél que tiene que educarlo,
no deberá jamás privarle de esa constante y libre actividad y menos aún
imponerle algo contrario a su despertar interior, pues el niño tiene derecho a
ser en el futuro un hombre libre en el pensar y en el hacer”.
Joaquín
Torres García (1874-1949)
El deber de todos
aquellos que estamos implicados en la educación, es potenciar la sensibilidad
artística que tienen los niños, se trata, nada más y nada menos, que dejarles
que aprendan y que creen al mismo tiempo.Nos encontramos con las
dificultades que suponen las visitas fuera del aula: la firma de los permisos paternos,
los autobuses, la conveniencia de horarios…ello hace que muchos de los profesores
que acceden a trasladar a los alumnos se conviertan casi en verdaderos y
voluntarios “héroes”.
Si se consigue hacer la
salida y el profesor disfruta y entiende la exposición, estamos seguros que los
alumnos la percibirán mucho mejor. Si por el contrario en la visita el profesor
se decepciona frente a las obras que está viendo o “aprovecha la visita” para
tomar un merecido café en soledad y silencio, los alumnos, en muchos casos,
“pierden pie” y se alejan del contenido de la exposición, se distraen y ya no
habrá cohesión en el grupo.
¿Cómo empezamos? Pues
visitando el profesor la exposición que le interese, para valorar si merece la pena
el esfuerzo de la salida y meditar qué quiere conseguir en ella. La
visita la tiene que preparar el profesor previamente. Empieza en el aula, no en
la sala de exposiciones, adelantándole a los chicos, mostrando algo de lo que
van a ver para que se vayan centrando un poco en el tema.
Más tarde, se hablará
con ellos de la época de la muestra y de los acontecimientos culturales más relevantes,
intentando fomentar la curiosidad, de forma que ellos tengan ya un interés
concreto en la visita. Nos ayudará mostrarles información relacionada con la exposición.
Una vez en la sala de
exposiciones es importante que haya un primer “impacto” individual, es decir
que los alumnos se den una vuelta por la sala y que vean la exposición
tranquilamente.
El monitor o el
profesor comenzarán a explicar las obras al grupo destacando los elementos más
importantes de acuerdo con la edad de los alumnos.
En
el mismo suelo de la sala los chicos realizarán los trabajos que se les
indiquen. Evidentemente es muy diferente una muestra de escultura a una de
pintura, o de fotografía para plantear propuestas, aunque siempre se puede continuar
en el aula al día siguiente. El papel, las ceras, los lápices de colores, las
pinturas de dedos, las cartulinas, las tijeras... en resumen, los materiales
que están acostumbrados a manejar en el aula, son con los que pueden crear
auténticas maravillas.
Rosa
Olivares.
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